Una iniciativa interesante de la Biblioteca Nacional

A pesar de ser un templo de la sabiduría de todas las épocas, era necesario adaptarse a los nuevos tiempos, y la Biblioteca Nacional no ha dudado en predicar con el ejemplo. ¿Cómo? Desde el 1 de septiembre permite hacer fotografías con el móvil o la tableta de algunos de sus fondos. Un servicio de autocopia rápido, al alcance de todos y muy eficaz, pero, evidentemente, con ciertos límites.

La institución pretende así facilitar el trabajo de los estudiosos que acuden a sus instalaciones con regularidad, o de aquellos que necesitan hacer puntualmente alguna consulta.

Pero, como señalábamos, hay limitaciones. Solo se pueden realizar fotografías de los fondos en algunas salas de lectura, en concreto son el Salón General, la Sala de Prensa y Revistas, la Sala Cervantes, la Sala Goya y la Sala Barbieri. Además, las fotos solo se pueden realizar en unas áreas específicas de las salas, que han sido especialmente acondicionadas para ello con cojines para depositar los libros y pesos para evitar el movimiento de las hojas. Y todo bajo la supervisión y previa autorización del personal de la Biblioteca.

¿Qué se puede fotografiar? Básicamente fondos bibliográficos y documentales anteriores al año 1880 y que estén libres de derechos y en buen estado de conservación. ¿Y qué no se puede fotografiar? Manuscritos, hojas sueltas o sin encuadernar, desplegables o documentos que no se encuentren en buenas condiciones y puedan resultar dañados

Y, en cualquiera de los casos, el uso de las imágenes que se tomen debe ser un uso responsable. Solo se podrán utilizar con fines relacionados con la investigación y el estudio y es obligatorio respetar escrupulosamente la legislación en materia de derechos de autor y propiedad intelectual. Los fines comerciales, por tanto, quedan completamente descartados.

Muchas limitaciones (razonables, por supuesto) para un servicio de autocopia que facilitará mucho las cosas a estudiosos e investigadores, que podrán ganar tiempo para sus trabajos